NI UNA MENOS
Honramos sus historias, sembramos su memoria en el territorio.
KATHERINE ANDREA URQUINA PAREDES
1992 - 2022Nació en Florencia, Caquetá, el 03 de enero de 1992. Licenciada y especialista en Ciencias Sociales. Ejerció su profesión con total respeto y pasión, constantemente fortalecía su aprendizaje para luego compartir sus conocimientos con amor. Se destacó por su lucha por cambiar la educación tradicional a una educación más actualizada, humana y focalizada en potenciar inteligencias múltiples.
En todo lugar y espacio, fue una mujer excepcional que dejó un impacto duradero en la vida de quienes la rodeaban. Fue el corazón de su familia, siempre trabajando para mantenerles unidos, principalmente, ante cualquier adversidad. Se caracterizó por tener un corazón noble, solidario y honesto; siempre con disposición a ayudar a todo aquel que lo necesitara, sin esperar nada a cambio. Su fe fue la base de su vida y la guio en todas sus acciones.
Su amor, dedicación y valores han dejado un vacío que nunca será llenado, pero su legado y su recuerdo vivirá siempre en la vida, mente y corazón de quienes le quisieron y valoraron.
Dio su vida por sus seres queridos y sus dos hijas. Fueron la motivación más grande para lograr cada objetivo y meta trazada. Hoy por hoy, su recuerdo es memorado desde el respeto y la admiración a su resiliencia, tenacidad, solidaridad, pasión, lucha y amor genuino y desinteresado.
MAYURI TATIANA QUINTERO SANTANILLA
1990 – 2015Mayuri Tatiana Quintero Santanilla nació en Florencia, Caquetá, el 12 de mayo de 1990. Fue una mujer alegre, fuerte y trabajadora, recordada por su hermosa sonrisa, su nobleza y la manera tan especial en que trataba a las personas.
Vivió su niñez en el campo, a orillas del río Orteguaza. Sin embargo, la violencia marcó profundamente su vida y la de su familia. En el año 2005, cuando Tatiana tenía apenas 15 años, su hermano fue asesinado por grupos paramilitares. Este hecho obligó a su familia a abandonar su hogar y desplazarse forzosamente del campo, dejando atrás su territorio, sus recuerdos y la vida que habían construido allí.
A pesar de las dificultades, Tatiana nunca se rindió. Con esfuerzo comenzó a estudiar un Tecnólogo en Gastronomía en el SENA, una de sus grandes pasiones, pues disfrutaba compartir con los demás a través de la comida y de los momentos en familia.
Para muchos, especialmente para sus sobrinos, fue mucho más que una tía: fue una amiga, una consejera y, en muchos momentos, una segunda mamá. Uno de sus mayores sueños era ser madre, y tuvo la bendición de cumplirlo. Su hijo hoy representa el legado más hermoso que dejó en este mundo.
Tatiana falleció en 2015, a la edad de 25 años, víctima de feminicidio. Su partida dejó un vacío profundo en su familia. Sin embargo, su amor, su fortaleza y su recuerdo permanecen vivos en el corazón de quienes la conocieron y la amaron.